El Gobierno de Estados Unidos avanza en una nueva coordinación para la entrega de la ayuda humanitaria a Cuba con el propósito de que la asistencia llegue directamente a la población sin la intermediación del régimen castrista.
En ese sentido, la Embajada de Estados Unidos en La Habana y representantes de una organización cristiana internacional sostuvieron un encuentro este jueves con el propósito de articular esfuerzos para atender a las cubanos vulnerables dentro de la isla.
La información fue confirmada por la sede diplomática estadounidense a través de su cuenta oficial en la red social X, donde informó que el jefe de misión, Mike Hammer, sostuvo un encuentro con Ken Isaacs, representante de la organización humanitaria Samaritan’s Purse, para coordinar una nueva fase de distribución de suministros en la nación caribeña.
De acuerdo con la embajada, la ayuda humanitaria a Cuba será distribuida mediante una red evangélica de iglesias, con el objetivo de garantizar que los recursos lleguen directamente a las comunidades más necesitadas.
La asistencia forma parte del paquete de 100 millones de dólares
La representación diplomática recordó que esta operación integra el programa de 100 millones de dólares aprobado por la administración Trump para apoyar al pueblo cubano en medio de la profunda crisis económica y humanitaria que atraviesa la isla.
En su publicación, la embajada utilizó la etiqueta #ConCubanosDeAPie, un mensaje que ha acompañado las recientes iniciativas estadounidenses dirigidas a respaldar a los ciudadanos cubanos afectados por la escasez de alimentos, medicamentos, productos de higiene y otros bienes esenciales.
El programa busca fortalecer a organizaciones independientes, comunidades religiosas y grupos de la sociedad civil que mantienen labores de asistencia dentro del país.
La distribución evita los canales del régimen cubano
Uno de los aspectos centrales de esta estrategia consiste en impedir que la ayuda humanitaria a Cuba sea administrada por las instituciones controladas por el régimen de La Habana.
Washington ha reiterado en varias oportunidades que los recursos serán canalizados únicamente mediante organizaciones independientes y entidades religiosas, evitando así que los suministros sean utilizados con fines políticos o propagandísticos.
La decisión responde a una política sostenida por la administración estadounidense de apoyar directamente a la población cubana, sin fortalecer las estructuras gubernamentales responsables de administrar los programas estatales de distribución.
Samaritan’s Purse amplía su participación
La participación de Samaritan’s Purse representa un nuevo paso dentro del operativo humanitario diseñado por Estados Unidos.
La organización cristiana posee una amplia trayectoria internacional en la respuesta a desastres naturales, crisis humanitarias y programas de asistencia en distintos países, colaborando habitualmente con iglesias locales para hacer llegar alimentos, medicinas y artículos básicos a poblaciones vulnerables.
En esta ocasión, el trabajo conjunto con la Embajada estadounidense permitirá ampliar la red de distribución dentro de Cuba mediante congregaciones evangélicas que ya mantienen presencia en diferentes provincias.
La reunión entre Mike Hammer y Ken Isaacs ocurre pocas semanas después del inicio oficial del programa.
A mediados de julio, el Departamento de Estado anunció la salida del primer vuelo de ayuda humanitaria a Cuba, financiado con recursos del paquete aprobado por Washington.
Ese primer cargamento transportó 700 kits de higiene y 700 paquetes de alimentos.
Según explicó entonces la cancillería estadounidense, los suministros serían entregados por organizaciones independientes y por instituciones de la Iglesia Católica, evitando cualquier participación del régimen cubano en la distribución.
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