El director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), Yaxys Cires, denunció ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el acoso y las fuertes restricciones que sufren las iglesias cubanas y otros movimientos religiosos en la isla por parte de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista.
Durante una audiencia celebrada en la capital estadounidense, Cires subrayó que estas instituciones realizan una labor social de gran utilidad pública, especialmente entre las poblaciones más vulnerables. Sin embargo, muchas carecen de personalidad jurídica y enfrentan un control permanente y hostigamiento por parte del aparato estatal.
«Es importante que la comisión haga énfasis en la defensa de la libertad de asociación, como se ha dicho, y de la libertad de religión, ya no solo como derechos humanos, sino también por la utilidad pública que tiene esto», afirmó el activista.
De igual manera, Cires denunció las limitaciones que impone el régimen castrista en contra de los movimientos religiosos que hacen vida dentro de la isla. «La ola represiva que hay actualmente en contra de líderes religiosos, no solo va en contra de los derechos humanos, sino que va en contra de la población que es asistida, como único resorte, por estas organizaciones e instituciones», precisó.
Por su parte, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos reforzó las declaraciones de Yaxys Cires por medio de una publicación en redes sociales, en la que señaló directamente a la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista de ser responsable de los ataques a la libertad religiosa en la isla.
“Las iglesias cubanas y otros movimientos religiosos realizan una labor social de gran utilidad pública… Sin embargo, muchos siguen sin personalidad jurídica y padecen fuertes restricciones y el acoso de la Oficina de Asuntos Religiosos del Partido Comunista”, indicó.
Iglesias cubanas bajo vigilancia del PCC
La denuncia pone el foco en cómo el régimen utiliza esa oficina para limitar la autonomía de las comunidades de fe, restringir su trabajo social y mantenerlas bajo vigilancia. Cires enfatizó que la libertad de asociación y la libertad religiosa deben exigirse no solo como derechos naturales, sino también por su evidente utilidad pública en una sociedad marcada por la precariedad.
El OCDH, organización con sede en España integrada por ex presos de conciencia y defensores de derechos humanos, ha documentado reiteradamente estas prácticas de control.
La intervención ante la CIDH busca visibilizar internacionalmente una situación que, según los activistas, atenta contra derechos básicos y limita el rol solidario de las iglesias en medio de la crisis que atraviesa la isla.La denuncia se enmarca en las reiteradas alertas sobre el cierre del espacio cívico y religioso en Cuba, donde el Estado mantiene un monopolio de control a través de estructuras partidistas.
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