El sacerdote episcopal cubanoamericano Alberto Cutié puso sobre la mesa el nombre de Dagoberto Valdés Hernández como una posible figura para conducir una transición democrática hacia una Cuba libre, según una publicación difundida en Facebook.
El planteamiento surgió en momentos en que aumentó el debate sobre qué modelo político debería sustituir al régimen castrista ante un eventual proceso de cambio en la isla.
El autor del post fue Osvaldo Gallardo González, quien aseguró que Cutié expresó que Valdés sería su candidato si tuviera la posibilidad de escoger a una persona para encabezar ese proceso. La propuesta dirigió nuevamente la atención hacia el intelectual católico, fundador del Centro de Estudios Convivencia y una de las voces que durante décadas defendió desde Cuba la necesidad de avanzar hacia una sociedad democrática.
El planteamiento coincidió además con la publicación de una columna de Valdés titulada “Ni transición híbrida ni cambio fraude en Cuba: ¡Democracia!”, fechada el 10 de agosto de 2026.
Dagoberto Valdés rechaza una continuidad del castrismo con otro rostro
En su artículo, Valdés rechazó que el futuro de Cuba pase por una transformación económica similar a las desarrolladas en China o Vietnam, donde determinadas estructuras de mercado coexistieron con sistemas políticos controlados por un partido único.
“No queremos ni transición híbrida, ni cambio fraude, ni más inventos, ni experimentos con seres humanos. ¡Queremos democracia!”, escribió.
El intelectual cubano sostuvo que una verdadera transformación requerirá desmontar las estructuras políticas del totalitarismo y descartó que figuras pertenecientes al actual sistema puedan garantizar por sí mismas una transición democrática.
“Y mientras no haya un cambio político real, total y ágil, no habrá ninguna posibilidad de democracia en Cuba”, afirmó.
Valdés también llamó a estudiar experiencias internacionales, entre ellas las transiciones ocurridas en Polonia, Checoslovaquia, los países bálticos y España, aunque insistió en que los cubanos deberán construir una hoja de ruta ajustada a las particularidades nacionales.
Una propuesta basada en democracia, justicia y reconciliación
La visión defendida por Dagoberto Valdés contempla tres grandes procesos para una eventual transformación del país: una Comisión de la Verdad y de Memoria Histórica, un mecanismo de justicia transicional y restauración, y un proceso de reconciliación nacional y reconstrucción.
Según explicó, estos mecanismos buscarían preservar la memoria de lo ocurrido durante décadas de comunismo, impedir la impunidad, garantizar el debido proceso y reparar a las víctimas, al tiempo que permitirían reconstruir las instituciones de una futura República.
“Cuba necesita democracia real y efectiva. Y la necesita a su forma ya”, concluyó Valdés.
Cutié coloca a Valdés en el debate sobre el futuro de Cuba
La posición atribuida al padre Alberto Cutié no constituye una candidatura formal ni un proceso electoral, pero incorporó públicamente el nombre de Dagoberto Valdés para una Cuba libre dentro de una discusión que ganó espacio entre cubanos dentro y fuera de la isla: quiénes podrían asumir responsabilidades durante una eventual transición después de más de seis décadas de régimen castrista.
La publicación de Gallardo resumió la interrogante que dejó abierta el planteamiento de Cutié: “¿Sería Dagoberto Valdés la persona indicada para liderar la transición hacia una #Cubalibre? ¿Quién sería tu candidato?”.
Más allá de nombres particulares, la propuesta colocó nuevamente en primer plano un asunto decisivo para el futuro cubano: si un eventual cambio deberá limitarse a reformas económicas y sustituciones dentro de las actuales estructuras de poder o conducir a elecciones libres, pluralismo político, Estado de Derecho y reconstrucción institucional.
Valdés dejó clara su posición. Para el intelectual católico, cualquier proceso que conserve las bases fundamentales de la dictadura cubana significaría prolongar el mismo sistema bajo una apariencia diferente.
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