La Diócesis de Matanzas recibió este 14 de octubre el primer cargamento de ayuda humanitaria de Estados Unidos, destinado a familias vulnerables que enfrentaron dificultades para acceder a alimentos y agua en medio de la profunda crisis económica que golpea a Cuba.
La asistencia llegó al Aeropuerto Internacional Juan Gualberto Gómez de Varadero y beneficiará inicialmente a 700 hogares, según informó Cáritas Cuba.
El envío formó parte de un programa de ayuda que contempló la distribución de suministros a 18.200 familias de la diócesis. La iniciativa priorizó a personas en condiciones de vulnerabilidad, incluidos ancianos, enfermos crónicos, personas con discapacidad y menores de cinco años.
La llegada del cargamento representó un nuevo apoyo para comunidades afectadas por las carencias materiales que persistieron en la isla, donde numerosas familias tuvieron dificultades para cubrir necesidades básicas.
La Diócesis de Matanzas priorizó a las familias más vulnerables
El obispo de Matanzas, monseñor Juan Gabriel Díaz Ruiz, recibió el cargamento junto a María de los Ángeles Castelo Elías Calles, directora de Cáritas Matanzas.
La primera distribución alcanzó a 700 familias residentes en localidades como Unión de Reyes, Bolondrón, Güira, Juan Ávila, Alacranes, Puerto Rico, Bermejas y Cabezas.
Los módulos incluyeron alimentos de primera necesidad y productos de higiene personal. Cada núcleo familiar recibió dos cajas con suministros destinados a cubrir parte de sus necesidades más urgentes.
Entre los beneficiarios prioritarios figuraron adultos mayores de 60 años, personas encamadas o con discapacidad, pacientes con enfermedades crónicas, embarazadas, madres lactantes y niños menores de cinco años.
Cabe mencionar que la ayuda humanitaria de Estados Unidos busca aliviar las necesidades de estos sectores, especialmente expuestos a las dificultades para conseguir alimentos, productos de aseo y otros artículos esenciales.
La Iglesia Católica canalizó la asistencia estadounidense
La Diócesis de Matanzas participó en la distribución de los recursos mediante Cáritas, la organización de asistencia social de la Iglesia Católica. El programa se integró en una iniciativa más amplia de apoyo a la población cubana.
El donativo formó parte de los 60 millones de dólares que la Iglesia Católica canalizó dentro de un fondo de asistencia humanitaria de 100 millones de dólares aprobado por la Administración de Donald Trump para Cuba.
El obispo Díaz Ruiz explicó el sentido religioso de la labor de distribución en una declaración recogida anteriormente por Cáritas.
“Vamos a repartir esta ayuda desde el plano de la fe; vamos en nombre de Cristo a mostrar el rostro de Dios misericordioso”, afirmó el prelado.
La Diócesis de Matanzas asumió así un papel central en la entrega de los suministros, con el objetivo de hacerlos llegar a hogares que necesitaban asistencia inmediata.
La llegada del cargamento puso nuevamente el foco sobre las necesidades de la población cubana, afectada por la escasez de productos básicos y el deterioro de las condiciones de vida.
En ese contexto, la ayuda humanitaria de Estados Unidos representó un respaldo para familias que dependieron de la asistencia externa y de las redes de apoyo social para enfrentar las dificultades cotidianas.