Régimen cubano prohibió a una iglesia cristiana alimentar a ancianos que asisten a una institución estatal en Las Tunas
Autoridades castristas impidieron que una iglesia cristiana en Las Tunas entregara desayunos a decenas de adultos mayores que asistían a una institución estatal.
La decisión de los comunistas provocó indignación entre líderes religiosos y activistas, quienes denunciaron que la dictadura bloqueó una iniciativa humanitaria en medio de la grave crisis alimentaria que golpea a la población cubana.
La denuncia salió a la luz tras conocerse el testimonio del pastor Jorge «Mayim» Travieso, líder de la Iglesia Cubana Apostólica del barrio Buena Vista, en la provincia de Las Tunas. Según explicó el religioso, la congregación organizó un programa de apoyo para beneficiar a los ancianos que acudían diariamente a una denominada «casa de los abuelos», ubicada a pocas cuadras del templo.
La iniciativa de esta iglesia cristiana en Las Tunas nació tras conocer las precarias condiciones alimentarias que enfrentaban los adultos mayores atendidos por esa institución estatal. De acuerdo con el relato del pastor, difundido por el periodista independiente Yoe Suárez, el propio director del centro describió el desayuno que recibían los residentes.
«Un poquito de té de anizón, con poquita azúcar y un dedo de pan por persona».
Travieso aseguró además que una mipyme suministró apenas seis panes pequeños para repartir entre alrededor de 40 ancianos inscritos en la institución, una cantidad que evidenció las dificultades para garantizar una alimentación adecuada.
Frente a esa realidad, la iglesia cristiana en Las Tunas decidió movilizar recursos propios y preparar un desayuno mucho más completo. Durante la primera jornada sirvieron pan con picadillo y queso, leche con chocolate, café y un dulce elaborado con harina. Sin embargo, la ayuda apenas duró unos días.
La orden llegó desde las autoridades
Poco después de iniciarse el programa solidario, el administrador del centro informó a la congregación que no podrían continuar llevando alimentos hasta la institución.
Según el testimonio difundido por Travieso, la decisión no respondió a un problema logístico ni sanitario, sino a una orden superior.
«Se lo prohibieron. Prohibido que la iglesia le dé desayuno a los ancianos».
La medida provocó fuertes cuestionamientos debido a que impidió una acción humanitaria dirigida a uno de los sectores más vulnerables de la población cubana.
Para el pastor, resulta difícil comprender que el régimen castrista obstaculizara una ayuda destinada exclusivamente a personas mayores que enfrentaban severas limitaciones alimentarias.
«Con el hambre y la necesidad existentes es inexplicable que se deje de ayudar a personas vulnerables en extremo por decisiones absurdas y burocráticas».
No fue la primera vez
El líder religioso afirmó que esta no constituyó la primera ocasión en que las autoridades frenaron una labor social impulsada por su congregación.
Según explicó, anteriormente la iglesia cristiana en Las Tunas también intentó desarrollar un programa de apoyo dirigido a mujeres embarazadas, pero esa iniciativa igualmente terminó siendo rechazada por las autoridades.
El pastor interpretó estos episodios como parte de las restricciones que enfrentaron diversas organizaciones religiosas cuando intentaron suplir necesidades sociales que el Estado no logró atender en medio del deterioro económico de la Isla.
Los ancianos buscaron la ayuda directamente en la iglesia
Aunque el régimen impidió que los voluntarios llevaran los desayunos hasta la institución estatal, los propios beneficiarios encontraron otra forma de recibir la ayuda.
Varios adultos mayores comenzaron a caminar hasta el templo para participar en los desayunos organizados por la congregación. Durante la primera jornada acudieron 16 personas, algunas con más de 90 años de edad.
Travieso relató que entre los asistentes había ancianos ciegos, personas en silla de ruedas y otros que solo podían desplazarse utilizando bastones.
Con el paso de los días la asistencia aumentó hasta alcanzar 27 beneficiarios.
En una de las jornadas, la iglesia cristiana en Las Tunas les ofreció hamburguesas con queso, una bebida preparada con maicena, café y dulces, intentando brindar una alimentación más completa que la disponible en la institución estatal. El pastor describió la escena con evidente emoción.
«Miren a los ancianos: ahí están, en la iglesia. No les llevamos el desayuno. No sé si pidieron permiso o se escaparon, pero ahí están».
La crisis alimentaria agravó la situación
Travieso también aseguró que varios adultos mayores abandonaron la denominada «casa de los abuelos» debido a las deficientes condiciones alimentarias que enfrentaban diariamente. Según explicó, la matrícula inicial disminuyó con el paso del tiempo.
«Me han informado que ya son muchos menos de 40, porque han pedido la baja por las precarias condiciones alimentarias».
La denuncia de esta iglesia cristiana en Las Tunas volvió a poner sobre la mesa la difícil situación que atraviesan numerosos centros asistenciales administrados por el Estado cubano, donde la escasez de alimentos afecta especialmente a ancianos, enfermos y otros grupos vulnerables.

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