“El país de Alí Babá y los miles de ladrones”: cubanos reaccionan al robo de una motorina a un pastor cristiano
El robo de una motorina al pastor cristiano cubano Yuri Castellanos, líder de la Iglesia Bautista Ebenezer de Yaguajay, provocó una oleada de comentarios en Facebook en los que residentes y miembros de comunidades cristianas lamentaron lo ocurrido y describieron la inseguridad y los robos como un problema cada vez más presente en la vida cotidiana dentro de Cuba.
Castellanos denunció que desconocidos sustrajeron su vehículo durante la madrugada del miércoles y publicó una fotografía para solicitar ayuda que permita localizarlo.
“Estimados amigos, en la madrugada de hoy me robaron mi MOTORINA. Si alguien sabe algo, se lo agradecería”, escribió el pastor.
Sin embargo, fueron las respuestas a la publicación las que terminaron ofreciendo un retrato más amplio de la preocupación que existe entre los cubanos ante este tipo de delitos.
“Ave María, Yury, qué cosa tan grande, la verdad que este país se ha convertido en el país de Alí Babá y los miles de ladrones. Suerte, amigo”, comentó Rosa Coello.
Luis Miguel Supervielle expresó una percepción similar: “Lo único que prospera en Cuba son los delincuentes… suerte con eso, pastor, bendiciones”. Silvita Amaya, por su parte, lamentó el robo y afirmó que “ya en Cuba el robo es incontrolable”.
Otros cubanos relataron experiencias similares
Entre las reacciones apareció el testimonio de José Díaz, quien aseguró que también fue víctima recientemente de un robo.
“Mi hermano. Sé cómo te sientes. La semana pasada me robaron el móvil en la comunidad donde está la iglesia. Esperemos que aparezca ese bien”, escribió.
El pastor recibió además numerosos mensajes de solidaridad y llamados a la oración. Yandy Sánchez contó que atravesó una experiencia semejante y aseguró que conocía el impacto emocional que provocaba perder una pertenencia de esa manera.
Otro testimonio llegó desde una congregación cristiana. Victor Ruben Ocaña recordó que la iglesia del Condado sufrió un robo con fuerza hace cerca de tres años y que los responsables nunca fueron encontrados. Según explicó, posteriormente recibieron ofrendas de creyentes y otras iglesias que permitieron recuperar lo sustraído y reforzar la seguridad del templo.
“El transporte es imprescindible para la labor pastoral”, señaló Ocaña al referirse a la importancia que puede tener la motorina para Castellanos.
El episodio ocurrió en medio de una profunda crisis económica y social en Cuba, donde las denuncias ciudadanas sobre robos de vehículos, teléfonos, alimentos y otras pertenencias aparecen constantemente en redes sociales.
Inseguridad y robos continúan ganando terreno en Cuba
El caso denunciado por Castellanos ocurrió en un escenario de creciente preocupación por la inseguridad ciudadana en Cuba. El Informe de Inseguridad Pública 2025 del Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) identificó y verificó 2.833 reportes de delitos durante ese año, un incremento del 115,11 % frente a los 1.317 registrados en 2024 y del 336,58 % respecto a los 649 documentados en 2023.
Los robos ocuparon un lugar especialmente relevante, con 1.536 incidentes registrados. El organismo independiente advirtió que sus cifras no representan necesariamente la totalidad del fenómeno, ante la ausencia de estadísticas oficiales públicas y auditables que permitan conocer su verdadera dimensión.
Los registros correspondientes a 2026 también mostraron la persistencia del problema. El Observatorio Cubano de Conflictos (OCC) contabilizó 185 incidentes relacionados con inseguridad ciudadana durante abril, más del doble de los 85 registrados en marzo.
En junio, la organización documentó otros 142 hechos dentro de esta categoría y señaló un incremento de los delitos con fines de lucro, incluidos 44 casos de latrocinio. El informe llamó particularmente la atención sobre asaltos contra propietarios de vehículos eléctricos, un dato que guarda relación con las numerosas denuncias ciudadanas sobre motorinas y otros medios de transporte convertidos en objetivo de los delincuentes.
La preocupación llegó incluso a la Embajada de Estados Unidos en La Habana, que el 1 de septiembre emitió una alerta de seguridad por un “aumento notable” de delitos relacionados con vehículos en la capital. La sede diplomática mencionó robos dentro de automóviles, sustracción de piezas como espejos retrovisores y limpiaparabrisas, además de intentos de robo de los propios vehículos.
La representación estadounidense vinculó el fenómeno con el agravamiento de la crisis económica y afirmó que “el deterioro de las condiciones económicas ha provocado un aumento generalizado de la delincuencia en Cuba”. La Embajada recomendó mantener los vehículos cerrados, evitar dejar objetos de valor en su interior y estacionarlos, cuando sea posible, en garajes o lugares protegidos.
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