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¿Panem et circenses? ante los robos en la Universidad de Oriente (+Fotos)

En la madrugada de este miércoles sucedió un robo en uno de los cuartos de beca de la Universidad de Oriente (Santiago de Cuba), casualmente, el mismo edificio donde se escribió un cartel contra la dictadura socialista hace poco.

Fueron sustraídos 4 teléfonos celulares. Se presentó la denuncia ante el puesto de mando de la instalación donde culparon a las víctimas luego a la policía y, como es normal, hasta el día de hoy, no ha asistido ningún equipo de Criminalística causando así un gran descontento entre el estudiantado de la Universidad de Oriente.

Cuando ocurre un «hecho extraordinario», por lo general, vinculado a alguna manifestación en contra del gobierno o gobernantes, éstos hacen uso del recurso «Panem et circences» (pan y circo para el pueblo) como alternativa para desviar la atención del acto cometido.

«Desde hace tiempo —exactamente desde que no tenemos a quien vender el voto—, este pueblo ha perdido su interés por la política, y si antes concedía mandos, haces, legiones, en fin todo, ahora deja hacer y sólo desea con avidez dos cosas: pan y juegos de circo».
(Juvenal, Sátiras X, 77–81)

En muchos casos se le toma tan literalmente que, luego de protestas o la aparición de algún cartel despectivo hacia nuestro «supremo líder», se emprende alguna que otra feria gastronómica o se abastecen, temporalmente, los mercados y demás locales para el disfrute público, además del normativo acto de repudio que consiste en la proclama de consignas vacías proyectadas en las voces de aquellos que no saben lo que comerán esa misma noche.

En eso nos hemos convertido. La gleba. La historia se repite.

Este proceder se ha puesto muy de moda en los últimos meses debido a que, en palabras del mayor abucheado en estos actos, «las calles son de los revolucionarios».

Lo que me lleva a pensar, repensar y romperme la cabeza buscando un concepto de revolución que no sea aquel dicho el 1ro de mayo del 2000 y a cuestionarme, guiándome por las palabras del anterior, si lo que hacen, en verdad, sea Revolución. Pero independientemente de lo que signifique este término no versará este trabajo.

En los últimos años se han originado protestas pacíficas, a lo largo de todo el país, propiciadas por la debacle económica debido a la pésima gestión, escasez de alimentos e insumos básicos en los mercados estatales y su abundancia, en dólares, en las llamadas MIPYMES o demás mercados estatales.

El rol de los medios de prensa oficialistas que prefieren publicar «Tiroteo en las calles de Estados Unidos» cuando, actualmente, llevamos cerca de 30 feminicidios en lo que va de año.

También el descontento de la juventud, en muchos casos universitaria, al no proyectarse un futuro en su propio país teniendo que dejar sus carreras y emprender rutas migratorias, poniendo en riesgo su vida, con tal de llevar una vida digna o servir de sustento a su familia hundida en la miseria, conservando, cual fotos de familia, las promesas vacías, los discursos y palabras que el viento se llevó, recortes de periódicos colgados en la pared con el nombre: FIDEL

Ahora, me remonto a la Universidad de Oriente, donde estudiantes fueron sometidos a varias horas de interrogatorios con miembros de la Seguridad del Estado por la aparición de un letrero «subversivo».

Cabe destacar la rapidez con que dicho órgano supo actuar y el aislamiento de un albergue completo interrumpiendo así el horario del desayuno y la asistencia a clases.

A pesar de todo, los reclamos estudiantiles fueron escuchados y se notó una mejora (temporal) en las condiciones de vida, sobre todo en la alimentación y en los días posteriores se le ofreció una venta de pan con embutidos y refresco a precios módicos, asequibles.

¿Era necesario que se dieran este tipo de circunstancias para hacer algunas «mejoras», que serán temporales, dejando de lado la ingenuidad, o estamos acostumbrados a soportar carencias extremas mientras los altos funcionarios, cada día, son más gordos. Es necesario escribir un cartel con tal de llamar la atención sobre algo, ser escuchados nuestros reclamos?

El panem et circenses, conciudadanos, es la respuesta de nuestros líderes. Dicci.

*La persona que escribió este artículo, que publica Atlántica en exclusiva, prefirió hacerlo bajo condición de anonimato.

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