Falleció Mons. Manuel Hilario de Céspedes García-Menocal, tataranieto del Padre de la Patria (+VIDEO)
La Iglesia Católica en Cuba lamenta el fallecimiento de Mons. Manuel Hilario de Céspedes García-Menocal, tataranieto de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria.
Su deceso ocurrió este 26 de marzo de 2025, dejando un legado de servicio y compromiso pastoral en la Diócesis de Pinar del Río y la Iglesia cubana.
Alguna vez confesó el «gusto inmerecido» de ser descendiente directo del Padre de la Patria y su intención de «tratar de estar a la altura de alguien que entregó su vida para la independencia de Cuba»#matanzas #obispos #iglesiacubana #iglesiacatólicacubana pic.twitter.com/5QdqDWHOJ7
— Cuba Trendings (@cubatrendings) March 27, 2025
Nacido en La Víbora, La Habana, el 11 de marzo de 1944, fue el menor de cinco hermanos, entre ellos Mons. Carlos Manuel de Céspedes.
La Iglesia Católica ha recibido la triste noticia de la partida a la Casa del Padre del último de los De Céspedes García- Menocal. Mons. Manuel Hilario ha marchado junto a Aquel que lo formó y llamó desde siempre para ser pastor de sus ovejas.
Su familia emigró a Puerto Rico en 1961, donde estudió Ingeniería Eléctrica. Posteriormente, ingresó al Seminario San José en Caracas, Venezuela, donde fue ordenado sacerdote el 21 de mayo de 1972.
En 1984 regresó a Cuba y se incardinó en la Diócesis de Pinar del Río, donde sirvió como párroco en varias comunidades. En 2005, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Matanzas.
Durante su ministerio en Pinar del Río, fue párroco de Las Minas de Matahambre, Santa Lucía, San Francisco de Asís y Nuestra Señora de la Caridad.
Se destacó por su cercanía con los fieles, su labor con la juventud y su dedicación pastoral.
Fue asesor de la Revista Vitral, Canciller de la Curia Diocesana y participó en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC).
Mons. Manolo, como era conocido, será recordado por su espíritu de servicio, su amor a Dios y a Cuba.
Su vida estuvo marcada por la sencillez, el compromiso y la fe, dejando una huella imborrable en la Iglesia cubana.
El laico Dagoberto Valdés publicó un emotivo post donde reseñó que Monseñor Manolo fue un ferviente devoto de la Virgen de la Caridad y del Venerable Padre Félix Varela.
«Me llamaba compadre porque fue el padrino de mi hijo Javier. Aprendí mucho de su amor a Cristo, a Cuba y a su Iglesia unidos sin resquicio en un solo corazón.»
Valdés agregó en su texto que trabajó junto a él desde 1984 hasta 2005. «Como sacerdote asesor de obras apostólicas seglares fue ejemplar en la promoción del laicado, en el ejercicio respetuoso y activo de su desempeño como acompañante asesor animándonos y permitiéndonos asumir las responsabilidades propias de nuestra vocación y misión laical.»

