“Más cercano a la figura de Judas Iscariote que a la de un buen cristiano”: Ferrer cuestiona el giro de Daniel Llorente tras regresar a Cuba
El líder opositor cubano José Daniel Ferrer comparó a Daniel Llorente, conocido como “el hombre de la bandera”, con Judas Iscariote después de que el activista regresó a Cuba, se reunió con funcionarios de la Seguridad del Estado y posteriormente destacó el trato que recibió del mismo aparato represivo al que responsabilizó durante años de persecución, detenciones y abusos.
“Llorente parece hoy mucho más cercano a la figura de Judas Iscariote que a la de un buen cristiano anunciando a Jesús”, subrayó Ferrer en una extensa publicación en la que cuestionó el radical cambio de discurso del cubano que protagonizó una de las imágenes de protesta más recordadas de los últimos años en la isla.
La comparación bíblica ocupó el centro de la crítica del fundador de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU). Ferrer relacionó el episodio con el llamado “beso de Judas”, símbolo cristiano de la traición, después de que Llorente invocó su fe religiosa mientras mostró una posición conciliadora hacia funcionarios de la policía política castrista.
El opositor cuestionó especialmente que Daniel Llorente resaltara que durante su encuentro con la Seguridad del Estado recibió agua, café, aire acondicionado y un trato respetuoso. Esas declaraciones contrastaron con la propia historia que el activista relató durante años sobre la represión que sufrió en Cuba.
“¿Una taza de café borra Mazorra? ¿El aire acondicionado le hizo olvidar 100 y Aldabó? ¿Un trato cortés durante una conversación transforma en buenos a los esbirros de la dictadura?”, preguntó Ferrer.
Ferrer habla del “beso de Judas”
Cabe recordar que, Daniel Llorente explicó que volvió a Cuba con un proyecto de carácter religioso y un mensaje centrado en la fe, la unidad y la reconciliación. También aseguró que regresó por decisión propia y que las autoridades permitieron su entrada.
Pero Ferrer cuestionó que utilizara el nombre de Jesucristo mientras minimizó la actuación de una institución señalada durante décadas por la persecución de opositores, periodistas independientes y activistas.
“Cristo no necesita la legitimación de ningún aparato represivo. El Evangelio no necesita café, aire acondicionado ni una oficina de la Seguridad del Estado para demostrar su verdad”, escribió el líder opositor.
Ferrer agregó que utilizar el nombre de Jesús mientras se presenta de manera favorable a una institución represiva constituía “algo así como el beso de Judas”.
La crítica se endureció después de que Daniel Llorente cuestionara al exilio, a sectores de la oposición y a Estados Unidos, al tiempo que destacó el trato recibido durante su conversación con funcionarios castristas. Reportes sobre su regreso confirmaron la existencia del encuentro y las declaraciones posteriores del activista.
De desafiar al castrismo a reunirse con la Seguridad del Estado
El contraste resultó particularmente significativo por los antecedentes de Daniel Llorente. El 1 de mayo de 2017, irrumpió en el desfile oficial de la Plaza de la Revolución de La Habana mientras corría frente a la tribuna donde se encontraba Raúl Castro con una gran bandera de Estados Unidos.
Agentes del régimen lo derribaron y detuvieron. Posteriormente permaneció recluido durante meses en el Hospital Psiquiátrico de La Habana, conocido como Mazorra, sin haber recibido entonces una condena judicial.
Su detención y posterior internamiento fueron documentados internacionalmente. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos recogió denuncias sobre los abusos que habría sufrido durante su confinamiento.
En mayo de 2019, Llorente salió hacia Guyana. Una comunicación de expertos de Naciones Unidas señaló que las autoridades cubanas lo obligaron a tomar un vuelo para abandonar el país y que miembros de la Seguridad del Estado amenazaron con represalias contra su familia si continuaba con su activismo. La dictadura cubana negó posteriormente esa versión y sostuvo que viajó por motivos personales.
Tras un largo recorrido migratorio, Llorente consiguió llegar a Estados Unidos en 2021. Todavía en abril de 2025 se presentó públicamente como opositor al régimen y afirmó que continuaba su lucha por Cuba desde territorio estadounidense.
Ese historial convirtió su reciente regreso a la isla y su encuentro con la policía política en motivo de controversia.
Por su parte, Ferrer fue más allá del caso individual y planteó que el episodio debía analizarse en medio de las tácticas de infiltración, manipulación y división utilizadas históricamente por la Seguridad del Estado contra la disidencia.
El líder de UNPACU consideró posible que frustraciones o resentimientos personales fueran explotados para modificar el discurso de antiguos opositores.
NOTA RELACIONADA: Cristianos cubanos denuncian en Washington décadas de censura y restricciones a la libertad religiosa en Cuba (+VIDEOS)

