El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, destacó la importancia de que los jóvenes estadounidenses conozcan los testimonios de quienes padecieron las consecuencias del sistema socialista cubano, después de coincidir en el Museo de la Biblia, en Washington, con un evento dedicado al totalitarismo en Cuba y al papel de las comunidades de fe.
El episodio fue revelado por el periodista cubano Yoe Suárez, quien organizó y moderó el encuentro, celebrado en una institución dedicada a preservar y divulgar la historia y la influencia de las Sagradas Escrituras.
Mientras Suárez y otros participantes abordaron en el último piso del museo la realidad cubana, la persecución y la resistencia de creyentes dentro de la isla, Pete Hegseth se encontraba en otro salón del edificio para participar en una actividad oficial.
Según relató el periodista, un amigo informó al secretario de Guerra que, simultáneamente, un grupo de exiliados cubanos estaba hablando sobre las consecuencias del socialismo en Cuba.
“Hegseth le respondió que sería genial si todos los estudiantes estadounidenses pudieran escuchar esos testimonios”, escribió Suárez.
La coincidencia adquirió además un marcado simbolismo religioso. El encuentro sobre Cuba se desarrolló en el Museum of the Bible, institución que alberga piezas vinculadas con la historia bíblica como los Rollos del Mar Muerto y el Mosaico de Megido. Suárez aprovechó el escenario para abordar hallazgos incluidos en su libro Hoz y Cruz, dedicado a la relación entre el comunismo y la religión en Cuba.
El evento también sirvió para colocar nuevamente el foco sobre creyentes y activistas que enfrentaron al régimen castrista. Suárez mencionó específicamente a Anna Bensi y David Espinosa, además de recordar a María Cristina Garrido, presa política cubana.
El periodista cerró su mensaje con una invocación religiosa vinculada directamente con la aspiración de libertad para la isla.
“Dios siga abriendo puertas para que seamos voces por una Cuba Libre de socialismo y reinstaurada en la órbita de Occidente”, expresó.
La reacción atribuida a Hegseth reforzó precisamente uno de los propósitos del encuentro: trasladar fuera de Cuba las experiencias de quienes vivieron bajo un sistema que durante décadas restringió libertades políticas y mantuvo mecanismos de control sobre las comunidades religiosas de la isla.
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