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Ayuda humanitaria de EEUU distribuida por la Iglesia en Santa Clara: obispo advierte que apenas alcanzará para “unos pocos días”

La ayuda humanitaria en Cuba enviada por el Gobierno de Estados Unidos llegó al aeropuerto internacional Abel Santamaría, en Santa Clara, con alimentos y productos de higiene destinados a familias vulnerables de Villa Clara, en medio de la profunda crisis económica y social que golpea a la población de la isla.

El cargamento arribó en la mañana del jueves 10 de septiembre y fue recibido por monseñor Arturo González Amador, obispo de la Diócesis de Santa Clara, y Vanesa Hernández Toledo, directora de Cáritas Santa Clara.

La asistencia incluyó 700 kits de alimentos y otros 700 paquetes con productos de higiene. La ayuda humanitaria en Cuba será distribuida específicamente entre residentes de los territorios parroquiales de Quemado de Güines y Rancho Veloz.

Cáritas distribuirá la asistencia entre familias vulnerables

Cáritas Cuba, la Diócesis de Santa Clara y Cáritas Diocesana coordinarán la entrega mediante voluntarios de ambas parroquias, junto con el párroco, el diácono y religiosas de la zona.

La llegada de la ayuda humanitaria en Cuba volvió a exponer la difícil situación de numerosas familias que enfrentan escasez de alimentos y productos básicos mientras la prolongada crisis económica continúa deteriorando sus condiciones de vida.

Precisamente, monseñor González Amador reconoció las limitaciones de la asistencia en una carta publicada el 9 de septiembre.

“Muchas personas y familias pobres y necesitadas, a todas quisiéramos llegar pero eso es imposible. Esto nos cuesta mucho tener que aceptarlo”, expresó.

El obispo explicó que la ayuda humanitaria en Cuba deberá concentrarse en quienes atraviesan las circunstancias más críticas.

“Solo podremos socorrer a los casos más urgentes y a las situaciones más dolorosas, siendo conscientes que es una ayuda que solo va a paliar las necesidades de esas familias unos pocos días”, advirtió.

Una ayuda que no solucionará la crisis

El religioso también aclaró que la entrega no constituye un mecanismo permanente para atender las carencias existentes.

“Se trata de una ayuda humanitaria, no se trata de un proyecto de asistencia social permanente”, precisó.

La advertencia resultó especialmente significativa ante una realidad marcada por familias que dependen cada vez más de redes religiosas, comunitarias y asistencia procedente del exterior para enfrentar necesidades elementales.

González Amador pidió finalmente colaboración para desarrollar la distribución de manera organizada y expresó su deseo de que los recursos beneficiaran a las familias seleccionadas.

“Pedimos la colaboración de todos y, por supuesto, la oración por esta misión que como Iglesia estamos asumiendo”, concluyó.

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Autor de Cuba Trendings

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