Yoe Suárez conversa con Tony Benítez sobre el papel de la iglesia evangélica en la libertad de Cuba (+VIDEOS)
En su conversación con Tony Benítez, el periodista y escritor Yoe Suárez puso sobre la mesa un fenómeno que hasta hace poco parecía marginal: el protagonismo creciente de jóvenes evangélicos en el debate público cubano.
Lo que antes ocurría dentro de templos y comunidades discretas, hoy se proyecta en redes sociales, en declaraciones políticas abiertas y, en algunos casos, en procesos judiciales.
Para Benítez, no se trata de algo improvisado. Es el resultado de un crecimiento sostenido de las iglesias evangélicas desde los años noventa y de la irrupción de las plataformas digitales como espacio alternativo de expresión.
Juventud, fe y discurso frontal
Suárez lo resume con sorpresa. Nombres como Ernesto Medina y Kamil Zayas, del proyecto independiente El4tico aparecen como símbolos de esa nueva etapa.
Desde espacios modestos, con una pizarra y un teléfono móvil, articulan mensajes que combinan referencias bíblicas con cuestionamientos al socialismo. No hablan en clave ambigua. Hablan de libertad económica, de familia, de herencia cristiana y de un futuro distinto para la isla.
Según Benítez, esa claridad es precisamente lo que incomoda al poder. No es un discurso técnico ni académico. Es directo. Y conecta.
Además de Medina y Sayas, el periodista mencionó a otros jóvenes vinculados a comunidades cristianas que han ganado visibilidad en plataformas digitales.
Citó a David Espinosa y a Iván Daniel Calas, identificados como bautistas y creadores audiovisuales, así como a Anna Bensy y Yordanka Battle.
El precedente que inquieta al régimen
El concepto que atraviesa la entrevista es la iglesia evangélica como fuerza social subestimada.
Entre 2018 y 2022, durante el proceso constitucional y el debate del Código de las Familias, las iglesias organizaron recogidas masivas de firmas, emitieron comunicados y movilizaron a sus comunidades. Fue una demostración de capacidad organizativa poco habitual en la Cuba contemporánea.
Suárez lo plantea sin rodeos. La dictadura cubana no solo teme a un grupo de influencers, sino a una comunidad extensa, estructurada y con arraigo territorial.
En barrios donde el Estado apenas ofrece respuestas, la figura del pastor y la iglesia local siguen teniendo legitimidad. Esa red invisible puede transformarse en articulación cívica.
Más que política: una disputa moral
La conversación también se mueve hacia un terreno menos inmediato: la reconstrucción ética del país. Suárez reconoce que el reto no será solo material.
Y enseguida formula una idea que atraviesa toda la entrevista: “Lo mejor que le puede pasar al pueblo cubano ahora mismo es un acercamiento a Dios”.
Un momento delicado
El encarcelamiento de los jóvenes de El4tico, según se comenta en la entrevista, añade tensión al escenario. Para Benítez, castigarlos puede resultar contraproducente.
Su activismo ha sido verbal, simbólico, no violento. Sin embargo, su capacidad de convocatoria y su mensaje frontal los convierten en figuras incómodas.
La entrevista deja una conclusión clara: la iglesia evangélica en Cuba ya no es únicamente un actor religioso. Es un sujeto social con memoria, estructura y discurso propio. Y en un país donde muchas instituciones han sido erosionadas, esa presencia puede convertirse en uno de los factores más relevantes en el proceso hacia la libertad.

