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Régimen nicaragüense exhibe al obispo Abelardo Mata en un video y omite las circunstancias de su detención

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo difundió a través de medios oficialistas un video del obispo Abelardo Mata, de 80 años, después de semanas de incertidumbre sobre las condiciones en las que permaneció el religioso tras ser detenido por la Policía nicaragüense.

Las imágenes mostraron al prelado conversando y recorriendo una propiedad en Tisma, Masaya, pero evitaron abordar directamente las circunstancias que rodearon su arresto y las restricciones denunciadas posteriormente por miembros de la Iglesia.

Canal 6, medio controlado por el oficialismo, publicó el 12 de agosto una entrevista realizada por Adolfo Pastrán, periodista y diputado vinculado al régimen sandinista. El material constituyó una de las primeras apariciones públicas del religioso después de su detención a finales de junio.

El obispo Abelardo Mata, emérito de la Diócesis de Estelí, apareció caminando junto a Pastrán mientras ambos conversaron sobre asuntos cotidianos, entre ellos las plantas y los cultivos de la propiedad. El enfoque de la entrevista contrastó con las denuncias que surgieron durante las semanas anteriores sobre la situación del religioso y las exigencias internacionales para conocer su paradero y garantizar su libertad.

Cuando Pastrán le preguntó si recibía atención, Mata respondió: “Sí, eso no es un problema”. El prelado también indicó que recibió visitas de un hermano y una sobrina.

El religioso habló además sobre la manera en que ocupó su tiempo durante su permanencia en la propiedad.

“Estoy en mi elemento, llevando una vida monástica; eso es lo que estoy haciendo — oración y trabajo intelectual”, afirmó.

Un video tras semanas de cuestionamientos

La difusión de las imágenes ocurrió después de que voces dentro y fuera de Nicaragua reclamaron información sobre el obispo Abelardo Mata. El religioso fue detenido después de participar en una celebración religiosa en la que pidió oraciones por la Iglesia perseguida en Nicaragua.

Reportes publicados tras su detención indicaron que Mata acudió a una clínica para realizarse una revisión relacionada con el marcapasos que utiliza. La Policía lo interceptó en medio de un contexto marcado por años de hostigamiento del régimen contra sacerdotes, obispos y estructuras de la Iglesia católica.

El sacerdote nicaragüense Edwing Román, vicario de la parroquia St. Agatha, en Miami, cuestionó duramente el contenido difundido por los medios oficialistas y calificó a Pastrán como un “propagandista progubernamental”.

Román denunció que la entrevista omitió precisamente uno de los elementos centrales del caso: la intervención policial contra el religioso.

“Lo mantuvieron bajo restricciones e incomunicación durante semanas, además de tratar de manchar su reputación de integridad interrogándolo sobre su propiedad”, declaró.

Según Román, la aparición del obispo Abelardo Mata respondió a las presiones generadas dentro de Nicaragua y en el exterior, especialmente desde Estados Unidos. El sacerdote también sostuvo que las imágenes no mostraron la presencia policial denunciada en los alrededores de la propiedad ni aclararon si el prelado tenía libertad para abandonarla.

El régimen investigó sus propiedades

El Ministerio del Interior nicaragüense reconoció el 4 de julio que sometió al religioso a una investigación. En un comunicado oficial, las autoridades aseguraron que realizaron una “necesaria indagación sobre origen de propiedades y vínculos familiares que no coinciden con la condición sacerdotal”.

El régimen afirmó posteriormente que el obispo Abelardo Mata regresó a su vivienda y permaneció “en perfectas condiciones”. También sostuvo que el religioso recibió un trato respetuoso durante las actuaciones de los organismos de investigación.

Sin embargo, las explicaciones oficiales no frenaron las denuncias sobre su situación. Durante julio surgieron reclamos para obtener pruebas de vida del prelado y conocer las condiciones concretas en las que se encontraba.

La investigadora nicaragüense Martha Patricia Molina llegó a denunciar el caso como una desaparición forzada mientras permanecía sin información pública verificable sobre el religioso.

La publicación del video más de un mes después intentó proyectar una imagen de normalidad: Mata apareció conversando tranquilamente, caminando por la propiedad y hablando de oración, estudio y actividades cotidianas. Sin embargo, el material no incluyó preguntas sobre su detención ni sobre las restricciones denunciadas.

Estados Unidos exigió su liberación

El caso del obispo Abelardo Mata también llegó al Gobierno de Estados Unidos. Riley M. Barnes, subsecretario de Estado para Democracia, Derechos Humanos y Trabajo, reclamó su “liberación inmediata e incondicional”.

Barnes recordó que el religioso tiene 80 años y padece problemas crónicos de salud. El funcionario estadounidense afirmó que Mata “no representa ninguna amenaza” y denunció que quedó sometido a restricciones después de orar públicamente por otro de los símbolos de la persecución religiosa en Nicaragua: monseñor Rolando Álvarez.

Álvarez fue detenido en 2022 después de mantener una posición crítica frente a los abusos del régimen de Ortega. En febrero de 2023, la justicia controlada por el sandinismo lo condenó a más de 26 años de prisión después de que el obispo rechazó abandonar Nicaragua junto a más de 200 presos políticos enviados a Estados Unidos.

El régimen finalmente excarceló a Álvarez en enero de 2024 y lo envió al Vaticano junto con otros religiosos.

La Iglesia bajo presión en Nicaragua

La situación del obispo Abelardo Mata se produjo dentro de un escenario mucho más amplio de confrontación entre el régimen sandinista y la Iglesia católica. Durante los últimos años, las autoridades cerraron organizaciones religiosas, expulsaron sacerdotes y religiosos, restringieron actividades públicas y forzaron al exilio a miembros del clero.

La persecución aumentó especialmente después de las protestas antigubernamentales de 2018, cuando templos católicos ofrecieron refugio y asistencia a manifestantes heridos. Desde entonces, Ortega y Murillo acusaron reiteradamente a sectores de la Iglesia de participar en actividades políticas contra su Gobierno.

La organización Open Doors ubicó a Nicaragua en el puesto 32 de su Lista Mundial de la Persecución 2026, que clasifica a los 50 países donde los cristianos enfrentan los mayores niveles de persecución y discriminación por motivos religiosos.

La reaparición del obispo Abelardo Mata permitió comprobar públicamente que el prelado estaba con vida y podía hablar ante una cámara. Sin embargo, el video difundido por el aparato comunicacional oficialista dejó sin responder las principales interrogantes sobre las condiciones de su detención, las semanas en las que permaneció incomunicado y las restricciones que, según las denuncias, todavía limitaron su libertad.

El episodio volvió a colocar bajo escrutinio internacional la política del régimen de Ortega y Murillo hacia la Iglesia católica, una institución que se convirtió en uno de los últimos espacios independientes capaces de denunciar públicamente la represión y acompañar a las víctimas dentro de Nicaragua.

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