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Agua de Bollo y otras formas de “amarre” a lo cubano (+videos)

Se dice que las mujeres en Cuba tienen singulares métodos para llamar la atención del hombre amado, algo que llaman “amarre” y que no son más que otras formas de encantamiento.

Derramar lágrimas en la comida para luego ofrecerla al esposo, bañarse en miel o escribir el nombre y los apellidos de su hombre y ponerse el papelito en la ropa interior, son algunos ardides empleados.

Nadie puede asegurar la garantía y eficacia de estos métodos, pero hay quien confía ciegamente.

Xiomara –vamos a emplear un nombre ficticio- siempre hace el potaje de frijoles antecedido por un erótico ritual que consiste en pasarse el agua por sus partes más íntimas.

Al caer la tarde llega su esposo, cansado del trabajo en la fábrica y luego de bañarse se pega dos y hasta tres platos del guiso. El embrujo surte efecto.

Este no es el único ejemplo, dijo otra entrevistada de 40 años que utiliza agua con azúcar pasada ¡nueve días seguidos! por la vulva femenina.

“Después de esto, los hombres me persiguen y me caen atrás”, asegura.

Otras formas de encantamiento emplean un carretel de hilo amarrillo, otro rojo y cintas en colores. Se trabaja todo esto con una botella de ron y el nombre y apellidos del Adán.

También se apela a Santa Inés, luego de llenar de agua un vaso de color blanco, mezclarla con canela y ponerla en el piso, justo debajo de la cabecera de la cama.

Remedio con corazón de zunzún o un bistec de res aderezado en etapa de menstruación completan el amasijo de artificios para asegurar que alguien quede enamorado y sujeto a la voluntad y arbitrio de otra persona.

amarre
Los «amarres» son trabajos espirituales que se hacen para recuperar o conseguir el amor de alguien muy especial

Lo que no se consigue digamos que “a las buenas”, puede lograrse con estos inventos antiquísimos que corren de boca en boca, generación tras generación, y que, al parecer, consiguen el resultado esperado.

Sucede que, en ocasiones, es menester alejar y no precisamente amarrar a la persona, pero esas pócimas habrá que revelarlas en un próximo artículo.

Me despido con un poema de Zoe Valdés que, de alguna manera, sintetiza lo antes escrito. Solo que esta vez, la protagonista de la historia, no consigue nada con el “amarre” y nos deja saber que hay que acudir a otro tipo de encantos.

El pecador

Escribí en papel de cartucho tu nombre y tus apellidos
lo enrollé y lo amarré con pelos de mi pubis
luego lo molí y lo mezclé con mieles y sudores
no olvidé el buche de café que dejaste en la taza
debí haber agregado un poco de tu semen
de esas gotas que aparecen al otro día
en mis nalgas o en mis encías.
Unté de toda esa crema a mis pezones y a mi clítoris
hice un pase de magia y recé toda la vida.
Pero tú no has vuelto
y menos
tú en mí no te has derramado.

Zoé Valdés

© Escrito por Kike Perdomo y publicado originalmente en su blog personal

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About The Author

Gretel Valera

Gretel Valera Valero. Licenciada en Ciencias Farmacéuticas por la Universidad de Camagüey (1996) y Master en Medicina Bioenergética y Natural. Fundadora y redactora de Cuba Trendings.

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