Paladares reparten comida gratis a damnificados mientras el gobierno la vende a “precios asequibles” (+fotos)

Varias paladares reparten comida gratis en La Habana a las víctimas del tornado que azotó la ciudad el pasado 27 de enero y que dejó muerte y destrozos a su paso.

El régimen cubano, en vez de hacer lo mismo, ubica policías para “organizar” las donaciones y comercializa hasta lo más mínimo.

Las imágenes dantescas que vemos a diario en las redes sociales y en la televisión estatal parece que no despiertan la compasión de algunos.

Pero otros han salido a las calles para dar lo poco que se tiene y contribuir a que disminuya el dolor en las familias damnificadas.

Así lo han hecho personas de buena voluntad, entre ellas algunos propietarios de restaurantes privados, quienes reparten comida gratis a damnificados del tornado.

Lo han hecho de manera espontánea pero organizada. No les ha importado que el mismo gobierno los atornille cada día con más impuestos y restricciones.

Esta lección de solidaridad, de entregar comida gratis a damnificados, ha sido liderada por varias paladares, entre ellas D’La Abuela, El Laurel y La Guarida.

De esta última, emblemática en la capital y punto de encuentro de visitantes extranjeros, se sabe que uno de sus trabajadores prestó su casa, a unos 50 metros de la zona afectada tras el tornado.

“Estoy orgulloso de mi equipo que en su día de descanso decidió ir a echar una mano a la gente necesitada….. a Akel nuestro carnicero, que prestó su casa a escasos 50 metros de la zona devastada para improvisar un puesto y permitirnos repartir el agua y los alimentos”, dice un post publicado en Facebook.

Los propietarios de La Guarida instalaron una planta de electricidad para colaborar con los vecinos de la cuadra devastada

Otro tanto han hecho los de la paladar D’La Abuela, que tradicionalmente lleva comida a domicilio, solo que esta vez lo han hecho totalmente gratis.

Y los de El Laurel, refiere Cibercuba, “se han convertido en puntos de recogida de alimentos, productos de primera necesidad o ropa.”

Mientras esto sucede, Díaz-Canel no tuvo pantalones para suspender la Marcha de las Antorchas o en vez de hacerla, volcarse a la zona del desastre para al menos recoger escombros y dar la mano a los más necesitados de la capital.

Mientras los cuentapropistas entregan comida gratis a damnificados, sale la Ministra de Comercio Interior de la República de Cuba en Twitter hablando de alimentos elaborados por la gastronomía y con “precios asequibles en zonas afectadas.”

Muy bien por las paladares que mencionamos y por otras que, en silencio, están haciendo más y mucho por los nuestros.

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