En los últimos meses se han destacado en las redes sociales varios influencers evangélicos en Cuba que alzan un mensaje contra el régimen socialista a la vez que predican del evangelio a todos los cubanos.
El portal CiberCuba, en un artículo reciente, expuso las quejas de algunas activistas izquierdistas cubanas que ven preocupante ese mensaje de raíz cristiana.
¿Te molesta la etiqueta? Te entiendo. Suena a consigna y por razones obvias muchos hemos desarrollado un rechazo a las consignas.
Iba a escribir sobre esto largo y tendido pero no me hizo falta, David Espinosa adelantó casi todas mis palabras:
“Entiendo tu punto, y estoy de acuerdo en que pensar que un país entero se va a convertir al cristianismo es una utopía. Esa nunca ha sido ni será nuestra propuesta. Nosotros no estamos hablando de imponer una fe ni de sustituir una bandera por un símbolo religioso. La fe no se impone; se propone. Y cada persona es libre de aceptarla o no. Cuando decimos #CubaParaCristo no estamos planteando un proyecto político ni un modelo de gobierno confesional. Estamos afirmando una convicción espiritual. Nosotros creemos que la transformación más profunda de una nación empieza en el corazón de las personas. Y eso no compite con que existan distintas corrientes políticas o que la oposición se organice como considere. Respetamos que haya quienes crean que el cambio viene principalmente por la vía política. Nosotros creemos que sin transformación moral y espiritual, cualquier sistema termina reproduciendo los mismos problemas con otros nombres. No buscamos que todos piensen como nosotros. Buscamos ser coherentes con lo que creemos y vivirlo públicamente, con respeto hacia los demás. Al final, una nación sana necesita hasta cierto punto la pluralidad, al igual que el respeto y ciudadanos con diferentes convicciones, aunque no sean las mismas.”
Y como dije ‘casi todas’ mis palabras, me queda algo por agregar, y dejo contexto en un link en los comentarios:
A los representantes del ‘buen’ y nunca aplicado marxismo que también detestan el régimen de La Habana porque lo asocian con el estalinismo o con cualquier otra teoría fracasada, que alguien les aclare que ni con toda la investigación, academia y labia de este mundo van a silenciar a la iglesia de Cristo. No en Cuba. No otra vez.
En una Cuba plural, su ‘Partido Socialista del Bueno’ tendría que ir a las urnas con un partido libertario, uno conservador, uno abiertamente cristiano, e incluso ese otro que escoja el MCGA como slogan, por muy mal que les caigan las gorritas y el idioma inglés.
Mis respetos igualmente para anarquistas, comunidades de la burbuja y súbditos de su majestad el rey de no sé dónde. Ojalá y me haya explicado.
Al post de Yaiset Rodíguez, respondió el periodista exiliado Yoe Suárez:
«Que un par de personas de izquierda critiquen un video (con todo el derecho que tienen) de jóvenes que le plantan cara a una tiranía de izquierda, no es una fuerte polémica», posteó Suárez.
«A la mayoría del pueblo cubano no le ha ofendido el mensaje de estos jóvenes. Y es entendible. Solo de 1959 hacia acá es que el socialismo convirtió en algo impensable que los cubanos reconocieran la herencia cristiana (de las universidades y la arquitectura, al arte y la literatura) mayoritaria de este país».
«Yo quiero una Cuba reinstaurada en la órbita de Occidente, que antes se llamó Cristiandad, y donde nacieron conceptos como libertad de expresión (lo que odian los socialistas), presunción de inocencia (lo que odia el feminismo hegemónico actual), el libre mercado (lo que odian los colectivistas de todo signo). Es lógico, del otro lado, que algunos estén nerviosos: el nombre de Cristo está sonando mucho, el nombre prohibido por décadas en la isla y, como dice la Epístola de Santiago, «los demonios creen, y tiemblan».
El post original fue escrito por la periodista Yaiset Rodríguez Fernández con un párrafo introductorio incluido por el editor de Cuba Trendings.