La imagen publicada por el cineasta Eliecer Jiménez Almeida funciona como una llave de memoria. “Hoy conocí a Pepe Tomeu, veterano de la Brigada 2506, Campeón de Rodeo en EEUU e hijo ilustre del municipio Vertientes, donde yo también nací”, escribió.
En esa frase breve se cruzan dos trayectorias marcadas por un mismo origen: Vertientes, Camagüey, un pueblo que, incluso a miles de kilómetros, sigue siendo punto de referencia.
I. Vertientes: el origen que no se pierde
José Pepe Tomeu Hernández nació en Vertientes, en una familia campesina cuya vida giraba alrededor de la finca.
Tenía 16 años cuando el régimen del tirano Fidel Castro confiscó las tierras familiares. El recuerdo sigue intacto. Un oficial llegó con una carta que decía: “Esta tierra pertenece al pueblo”.
Años después, Tomeu lo resumió con crudeza: “En sus ojos, nosotros no éramos el pueblo”. No pudieron llevarse nada. Ni fotos. Ni recuerdos materiales. Solo lo aprendido en el campo camagüeyano y una identidad que no se negocia.
II. Bahía de Cochinos: padre, hijo y prisión
Ya en Estados Unidos, Pepe y su padre se alistaron en una operación organizada por la CIA para derrocar al régimen comunista.
Aquella misión pasaría a la historia como Bahía de Cochinos. Tras entrenarse en Guatemala, los hombres de la Brigada 2506 desembarcaron en Cuba el 17 de abril de 1961. El intento fracasó. Para Tomeu, la razón es clara y directa: “Simplemente nos quedamos sin municiones. Ya no podíamos pelear más”.
Capturado tras tres días de combate, vivió una escena imposible de olvidar. “Sentí una mano en el cuello, me viré y era Fidel Castro. No lo podía creer, porque lo había visto en tantas fotos”, contó.
Pasó 20 meses prisionero junto a unos 1.200 hombres, durmiendo en barracas, con comida mínima y sin privacidad. A finales de diciembre de 1962, algo cambió: los sacaron al exterior por primera vez y les dieron ropa. “Ahí supimos que algo estaba pasando”.
Estados Unidos había negociado su liberación a cambio de alimentos y medicinas. Los prisioneros abordaron aviones de Pan American por orden alfabético.
“Mi apellido es Tomeu. Me tocó el último avión”, recuerda con una sonrisa. “Pero fue algo increíble. No lo puedo describir”. Era Nochebuena de 1962. Su regalo de Navidad fue la libertad.
III. Del Camagüey rural a la vida estadounidense
Delgado y desnutrido, Pepe se propuso una meta concreta: subir 20 libras para poder alistarse en el Ejército de Estados Unidos. Lo logró.
Luego vinieron el trabajo, la familia, un negocio exitoso de control de plagas en Alachua, el servicio como bombero, traductor para agencias policiales y una carrera destacada en el rodeo, que lo llevó al Salón de la Fama senior.
No nació en Estados Unidos, pero no duda cuando habla de lealtad: “Vivimos en el mejor lugar del mundo. Ojalá sepamos conservarlo”. Y va más allá: “Cualquier día, a cualquier hora, hasta el último día de mi vida, daría la vida por este país”.
La foto de Eliecer Jiménez Almeida no es solo un retrato. Es Vertientes mirando a uno de los suyos y recordando que hay historias que, aunque crucen océanos, nunca se desprenden del lugar donde comenzaron.
«Los dos vivimos la experiencia de Bahia de Cochinos, él en primera persona y yo en tercera persona desde el cine. A los dos nos fascina el rodeo. Eso es lo que hace que yo haya manejado cinco horas para conocer personalmente a Pepe», dijo Jiménez a Cuba Trendings.
El encuentro entonces también tiene otra capa de sentido. Jiménez Almeida es el director de Veritas, un documental que revisa la historia de Bahía de Cochinos a partir de los testimonios de hombres de la Brigada 2506.
De algún modo, ambos han transitado la misma memoria por caminos distintos. Tomeu la vivió con un fusil en las manos y veinte meses de cautiverio; Eliecer la ha explorado con una cámara, buscando preservar esas voces antes de que desaparezcan.
A veces la historia también se reconoce así: en un apretón de manos entre dos hombres que vienen del mismo lugar y cargan, cada uno a su manera, con la misma memoria.