Después de ver «Cónclave» y esperar el verdadero: luces y sombras de una elección papal (+VIDEO)
Hoy, tras la muerte del papa Francisco este lunes 21 de abril —Lunes de Pascua—, la Iglesia Católica entra oficialmente en sede vacante, a las puertas de otro Cónclave.
Se trata de uno de los momentos más delicados de su historia reciente: la elección de su próximo líder espiritual.
En este contexto, la película «Cónclave», dirigida por Edward Berger, ha servido de marco simbólico para muchos, aunque su mirada sea más estética que fiel a la realidad.
Con una atmósfera sobria, casi claustrofóbica, la cinta despliega una trama de secretos, traiciones y ambiciones entre muros centenarios. Nos presenta un Vaticano lleno de sombras, donde cada cardenal parece un jugador de ajedrez y cada gesto, parte de una estrategia. Es un thriller espiritual, bien contado, pero limitado.
Porque lo cierto es que el verdadero cónclave de 2025 no será una película. Será, más bien, el reflejo de un pontificado que transformó profundamente el mapa geopolítico y doctrinal de la Iglesia, y que deja ahora un escenario complejo, lleno de esperanzas y heridas abiertas.
Un colegio cardenalicio con sello propio
De los 135 cardenales con derecho a voto, 108 fueron nombrados por Francisco. Se trata de una mayoría clara, sin precedentes modernos, y que lleva su impronta tanto ideológica como geográfica. Europa ya no es el centro: hoy representa menos de la mitad del colegio electoral. En cambio, Asia, África y América Latina han crecido notablemente, respondiendo al llamado del Papa a una «Iglesia en salida», menos centrada en Roma y más atenta a las periferias.
Esta renovación no fue espontánea. Jorge Mario Bergoglio, con su bagaje argentino y jesuita, buscó con ahínco darle voz a los márgenes. Sin embargo, su forma de gobernar fue a menudo solitaria. Aunque hablaba de sinodalidad y consulta, muchas decisiones clave —desde la reforma de la Curia hasta ciertos nombramientos polémicos— las tomó sin consenso amplio. Se le ha criticado por un estilo personalista, aunque no por falta de valentía.
En cuanto a su posición ante el mundo, Francisco denunció con fuerza las desigualdades del capitalismo global, pero mostró una cierta indulgencia hacia gobiernos y dictaduras de izquierda que no siempre respetan los derechos humanos ni las libertades fundamentales. Esta contradicción ha generado debates intensos, incluso dentro del propio Vaticano. Para algunos, fue un profeta incómodo; para otros, un líder ambiguo. Quizás, como muchos líderes latinoamericanos, luchó por la justicia social sin romper del todo con quienes decían defenderla, incluso cuando sus métodos eran muy cuestionables.
¿Qué se juega en este cónclave?
A diferencia del drama de «Cónclave», el filme, donde la tensión gira en torno a secretos personales, el verdadero cónclave se moverá más por visiones pastorales, sensibilidades doctrinales y equilibrios geográficos.
Entre los que siguen la línea de Francisco, suenan nombres como Luis Antonio Tagle (Filipinas), cercano al pueblo y con gran ascendencia en Asia, o Matteo Zuppi (Italia), comprometido con la acogida a migrantes y la paz.
Cardinal Luis Antonio Tagle and Pope Francis pic.twitter.com/hv0QxMOd67
— monsenhor eves (@soevelly) April 21, 2025
En el ala más tradicional, muchos miran con esperanza al cardenal Peter Erdő (Hungría), sólido teólogo y figura institucional. Y aunque su edad (79 años) lo hace improbable, no se debe olvidar al cardenal Robert Sarah (Guinea), símbolo del catolicismo conservador y voz influyente entre quienes ven necesario un giro hacia posiciones más clásicas. Sarah, con su austeridad, mística africana y firmeza doctrinal, ha sido uno de los críticos más serenos pero firmes del rumbo actual de la Iglesia. Representa no solo una sensibilidad teológica, sino una nostalgia por una Iglesia más jerárquica, más clara y menos dialogante.
– Raymond Burke
País: Estados Unidos 🇺🇸
Edad: 76 añosEs el candidato apoyado por Donald Trump. Representa el sector más conservador. Fue un fuerte opositor a Francisco, especialmente a todas las reformas de los últimos años. pic.twitter.com/v9zEIXKkTw
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) April 21, 2025
También hay nombres de centro, como Jean-Claude Hollerich (Luxemburgo), figura clave en el proceso sinodal, o el brasileño Odilo Scherer, puente entre el catolicismo latinoamericano y Roma.
Continuidad, corrección o ruptura
El próximo Papa deberá responder una pregunta de fondo: ¿seguir el camino de reformas que Francisco inició, corregirlo, o cambiar el rumbo por completo?
No es una elección menor. La Iglesia hoy se enfrenta a desafíos globales: las tensiones con China, la guerra en Ucrania, el declive de la fe en Europa, el avance evangélico en América Latina, la cuestión de los abusos, el rol de la mujer, la moral sexual. No hay espacio para un Papa simbólico. Se necesita alguien que gobierne, escuche y proponga.
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Y por eso el verdadero cónclave será menos teatral que el del cine, pero mucho más trascendente. La escena de Cónclave donde el cardenal protagonista recorre en silencio los pasillos del Vaticano puede ser conmovedora. Pero la Iglesia hoy se juega su futuro no en corredores barrocos, sino en las periferias del mundo —en Kinshasa, en Manila, en las favelas brasileñas, en los barrios populares de La Habana o de Buenos Aires.
El humo blanco no es el final
Cuando se anuncie el Habemus Papam, no habrá música de suspenso ni plano final. Pero lo que allí se decida influirá en millones de vidas. La película «Cónclave» es una invitación a imaginar; el verdadero cónclave, una cita con la historia viva.
Y quizá esa sea la diferencia esencial: el cine necesita cerrar sus historias. La Iglesia, en cambio, sigue escribiendo la suya. Y lo hace, como siempre, entre la gracia y la contradicción, entre lo humano y lo divino. Para decirlo en buen cubano: «esto no se ha terminado, esto comienza ahora».

