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Denuncian cerco policial de la Seguridad del Estado en misa por los 90 años de relaciones Cuba-Vaticano

La misa organizada para conmemorar los 90 años de relaciones diplomáticas entre Cuba y el Vaticano estuvo lejos de ser una celebración abierta al pueblo.

Así lo relatan algunos estudiantes del Instituto Félix Varela, que intentaron asistir y se encontraron con un dispositivo de seguridad “desproporcionado” y restrictivo.

La celebración litúrgica fue presidida por el Arzobispo Paul Richard Gallagher, Secretario del Vaticano para las Relaciones con los Estados.

El prelado, primer emisario del Papa León XIV para conmemorar los 90 años de relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y la Isla, se reunió con el jefe de misión de EE.UU. en Cuba, Mike Hammer.

También sostuvo un encuentro con autoridades castristas, entre ellas el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.

Vaticano
El clamor de los cubanos se sintió en redes sociales, tras la visita del emisario del papa

“Para esa misa, el operativo de seguridad fue tan fula que a los estudiantes del Varela no los dejaban ni acercarse a la puerta del Seminario”, contó un joven testigo.

El muchacho asegura que “No pudimos entrar [a la misa]. De hecho, no podíamos entrar ni al instituto. Eso estaba lleno de seguridad”.

El cerco policial y la vigilancia minuciosa contrastaban con el carácter aparentemente festivo del evento religioso, celebrado en la Catedral de La Habana.

“En la misa del otro día habían cinco seguridad por metro cuadrado”, aseguró un estudiante. La escena, según su relato, era propia de un operativo de control social.

“Y para irnos nos fuimos como un grupo de primaria, escondidos y con un profesor escoltando”, añadió.

La presencia masiva de la Seguridad del Estado quedó flotando. “¿Qué relevancia tenía esa misa para que la seguridad vigilara tanto?”, se pregunta otra estudiante.

Algunos vinculan la tensión con las recientes protestas estudiantiles y la creciente incomodidad de sectores jóvenes frente a la represión y el doble discurso.

Para el testigo, ateo como muchos estudiantes del Varela, la actitud de varios religiosos deja mucho que desear.

Desde hace años, diversas voces dentro del catolicismo cubano han denunciado presiones, limitaciones para la labor pastoral, vigilancia y restricciones para eventos religiosos. Sin embargo, las altas esferas del clero suelen adoptar una postura moderada o evasiva.

Como parte de las celebraciones por el aniversario diplomático, en una actividad en la Iglesia habanera de Santa Catalina, dos figuras del ámbito eclesial denunciaron abiertamente la realidad que vive el pueblo: las monjas María Rosa y Nadieska.

“Solo dos mujeres de fe —y no precisamente sacerdotes— se atrevieron a poner sobre la mesa la situación real del país, la falta de libertad religiosa, la represión cotidiana”, dijo un testigo del evento.

Vaticano
Apenas dos religiosas «sacaron la cara» y manifestaron las dificultades que enfrentan para la labor pastoral, la miseria y la opresión imperante en la Isla, mientras el clero hizo silencio ante el visitante

“Para los demás, parecía un mundo maravilloso”. Mientras el resto del clero eligió el silencio, ellas hablaron “con claridad meridiana”, según nuestra fuente.

Más allá de los gestos diplomáticos entre La Habana y el Vaticano, lo ocurrido en las afueras de la Catedral habanera y la Iglesia Santa Catalina parece evidenciar un contraste incómodo: se celebra un aniversario sin garantías reales para la libertad religiosa, mientras muchos religiosos callan y quienes intentan participar en la misa o entrar al centro de estudios contiguo deben hacerlo escoltados, escondidos y vigilados.

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