Cubana procedente de Panamá llega a EE.UU y recibe parole en la frontera (+videos)
Una cubana procedente de Panamá, del grupo que se negó a regresar a su país, llegó a Estados Unidos y recibió parole en la frontera, luego de un tortuoso trayecto hasta México.
Yudenny Sao Labrada y su esposo Yoendry Batista no aceptaron la oferta que hizo el gobierno panameño y decidieron recorrer varios países de América Latina apoyados por coyotes y otros migrantes cubanos.
Concluyó el proceso de repatriación voluntaria de 55 migrantes irregulares cubanos que se encontraban bajo la custodia del SNM en Chiriquí. pic.twitter.com/OUEY2OQeAz
— Migración Panamá (@migracionpanama) November 2, 2017
El trayecto con más de 2,000 millas tenía un destino final: el puesto fronterizo de Laredo, Texas, donde la pareja cubana pidió asilo político en los Estados Unidos.
El mayor temor de ellos era ser deportados a Cuba. Yudenny y Yoendry, oriundos de Las Tunas, formaron parte del grupo de 73 cubanos que decidió arriesgarse, antes que acogerse a las propuestas del gobierno de Panamá.
El periplo de ellos comenzó por Guyana, luego Brasil, Colombia, Centroamérica y México, para llegar finalmente a la frontera de Estados Unidos donde solicitaron asilo político.
El Nuevo Herald relata que antes de cruzar el puente internacional de Laredo, Texas, Yudenny estuvo en un puro temblor, pues de no aceptarle la solicitud de asilo político podrían regresarla a Cuba.
.@nexnoticias Salen de Panamá los últimos ciudadanos cubanos que se encontraban en el albergue de Gualaca provincia de Chiriquí. pic.twitter.com/KondhDBcgo
— Linda Bran (@lindabran1) November 2, 2017
Los dos pidieron asilo y un día después fueron separados. Cada uno fue a un centro de detención distinto, para entrevistarse con un oficial de inmigración.
Yudenny fue reconocida “con temor creíble de regresar a Cuba”, liberada y recibió el parole, condición que le permitió acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.
Wilfredo Allen, abogado de inmigración citado por El Nuevo Herald, asegura que desde el mes de agosto se ha incrementado el número de personas a las que le otorgan un parole en la frontera.
“Generalmente a las mujeres las liberan con parole una vez que han demostrado que huyen de un temor creíble de persecución en la isla, mientras que a los hombres les imponen una fianza”, explica.
Ahora esta cubana procedente de Panamá espera el permiso para trabajar en Estados Unidos y poder defender su petición de asilo político ante un juez de inmigración, además de reunirse con su esposo Yoendry y hacer realidad el llamado “sueño americano”.
“Ahora el propósito que tengo es trabajar mucho, salir adelante. Quiero ver si puedo estudiar algo aparte del inglés que me pueda ayudar en la economía. Trabajar, hasta ver si puedo ayudar a mi familia y un día poderlos traer a este país.”
* Lea el reportaje original en El Nuevo Herald

