Hija de Vicente Feliú relata cómo fueron los últimos minutos del trovador

Aurora de los Andes Feliú, hija de Vicente Feliú, relató cómo fueron los últimos minutos del trovador, que este viernes murió de un infarto masivo.

Tenía 74 años y, según el Centro Nacional de Música Popular, falleció en horas de la tarde en La Habana.

«Estaba en un escenario. Empezaba a cantar La Bayamesa. Se fue en toda su estatura y con el corazón más grande que el pecho», escribió Aurora de los Andes.

El emotivo texto terminaba con un «Te amo, papá. Te amo!!!», que marcaba acaso la ovación final de este integrante de la Nueva Trova cubana.

Fuentes desde la capital cubana precisan que Feliú estaría en pleno escenario, en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, cuando sobrevino su muerte.

El medio Deutsche Welle reseñó en una nota publicada este viernes, que Feliú iba a cantar en el Museo de la Música.

«Lo vi hace una semana compartiendo con su esposa Aurora, se veía Feliz con su gorra puesta …en fin un hijo fiel de Cuba . Descanse en paz maestro», escribió Manuel Alvarez.

La hija de Vicente Feliú recibió innumerables muestras de apoyo ante la muerte de su padre, un fiel admirador de la revolución castrista.

El gobernante Miguel Díaz-Canel le dedicó unas palabras al hermano de Santiago Feliú, también fallecido a los 51 años a causa de un infarto.

«Muy triste golpe en el alma de la Patria, muerte repentina de Vicente Feliu. Tocaba acordes de «La bayamesa» cuando falló su corazón», tuiteó Canel y alabó su «honda lealtad a la Revolución»

Claudia Rojas comentó «Era un ser de LUZ tu hermoso Padre!!! Lo siento mucho Aurorita. Ha sido un duro golpe. Pero es como lo dices, se fue en LUZ, amado, admirado, como todo un ser extraordinario, todo ARTE, lo que era él ayyy🙏todavía me cuesta creerlo. Lo siento».

Compartimos a continuación el que fue uno de sus textos, que habría escrito hace ya tiempo, cuando ni sospechaba que La Parca vendría a visitarle:

Como cualquier hombre común
amo la vida en su esplendor
viviendo en su interior.
Pero la posibilidad
de dejar de vivir está
como el amanecer.
Si un día muero irremediablemente,
sin terminarlo todo,
o al menos lo que me corresponde,
quisiera que lo poco que tenga
se utilizara al máximo.
No espero ver mi cuerpo estacionado
en esa hora en que acabó
el movimiento de sus huesos
hundan sus manos en mi piel
y experimenten con mis vísceras.
No espero verme en un ataúd
cubierto de trapos y luego de cal.
Quisiera un cuerpo picado en mil trozos
por hombres dignos de hallar el vivir,
por hombres dispuestos a no sucumbir,
llevando la vida al límite mayor.
He amado mucho.
Nada pedí y nada pretendo pedir para mí.
Lo que resulte será para ustedes
que seguirán renaciendo por mí.
A quien me amó más acá de la luz
guarde mi foto en el bolso de andar,
llore en el día del aniversario,
en la hora en que no diré el último adiós.
A quien haya llegado hasta el fondo de mi hombre,
sencillamente olvídeme.
A mis amigos les pido vivir
toda la vida que quede ante mí,
toda la muerte que no haya podido matar
con mis manos, mi sueño y mi voz.
Que no haya canciones, ni duelo, ni adiós,
que nadie se pare a contar que me vio
arrastrando el alma hacia encima de dios,
mordiendo una flor y pidiéndole amor.
A quien no entendió mi forma de estar
recomiendo mirar hacia el fondo de sí.
Mire bien, pues quizás hubo alguna que otra presencia
que no se advirtió por temor.
Que nadie se calle todo lo que fui,
lo hermoso y lo triste que engendra un perfil
centrado en los años mediados del cerdo
y del hombre que un día esperamos nacer.

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Kike Perdomo

Periodista / Fundador, Director, CEO en Cuba Trendings / Radialista y autor del podcast sobre Libertad Religiosa en Cuba. Jn 8,32

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