Activistas Lgbt interrumpen culto evangélico «con gritos desenfrenados y desafiantes» en Cuba

Un activista Lgbt llamado Osmel Padilla alegó este domingo que Cuba es «un país de derechos», mientras intervenía junto a un grupo de pares en un culto evangélico al aire libre, en La Piragua habanera.

A la vez, Padilla decía en una transmisión en vivo que el culto había sido admitido por las autoridades, cosa refutada por varios participantes, que añaden que fue evento espontáneo.

«Dios sabe que no tengo nada en contra de tí», le dijo un cristiano mientras el activista le interrumpía y agredía verbalmente. «Yo te amo como hermano».

Ilsairis González, testigo de los sucesos, comentó: «La mayoría de los que estaban ayer en La Piragua eran jóvenes. Se reunieron allí con un único propósito: Adorar a nuestro Dios».

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La creyente comentó que en Cuba niegan los teatros, estadios y otros lugares presuntamente públicos, para esa clase de eventos, «mientras la gran parte de la juventud cubana vive sin propósito, con sus sueños rotos, ahogada en vicios y demás; pero muchos jóvenes le han creído a Dios y ruegan y lloran por misericordia para Cuba».

«Los cristianos no ofendieron a nadie. Estas personas interrumpieron nuestra Adoración con gritos desenfrenados y desafiantes. Anteriormente se les había invitado a participar pero ellos se negaron», dijo García.

La mujer contó que si el objetivo de los activistas Lgbt era «crear un espectáculo que desacreditara a los cristianos», no sucedió así, porque «los jóvenes cristianos se pusieron de rodillas para pedir la intervención de Dios y así ocurrió. Los ánimos se calmaron y todo terminó en conversación».

Este es el más reciente de los ataques desde grupos afines al socialismo y el activismo Lgbt contra la libertad de conciencia y la comunidad cristiana en la isla, especialmente atizado desde la imposición de los debates en torno a la nueva constitución, que abría espacio al matrimonio homosexual por directiva del Partido Comunista.

En 2019 quedaron sin empleo tres artistas escénicos del grupo de payasos Los Parchís, después de que activistas LGBTIQ+ de Matanzas los acusaron de llevar a cabo una campaña de «evangelización» valiéndose de «sus vínculos de trabajo» con entidades en la provincia.

Ocurrió después de que Yadiel Cepero y Yoelkis Torres entregaran en la mañana del 6 de agosto una carta dirigida al PCC con diversas acusaciones y la demanda de la revisión de los contratos y las presentaciones, entre otras cuestiones.

Ese mismo año el productor evangélico Sandy Cancino vivió una campaña de asesinato de reputación en redes sociales de la que participaron conocidos activistas Lgbt tanto del estatal CENESEX, como presuntamente independientes.

En 2020 otro activista Lgbt llevó a la rapera Danay Suárez a los tribunales castristas por defender principios bíblicos en lo referente a la sexualidad. Un año más tarde el colectivo gay Les Stickeadores distribuyó por ciudades cubanas, con una extraña complacencia del régimen, pegatinas en las que una Biblia y un cristiano eran atravesados por un punzón multicolor.

Piden derechos para ellos, pero aplastan los de otros

El influencer Adrian González García consideró, tras ver el video: «Esos ‘defensores’ en vez de exigir derechos a la dictadura luchan contra la iglesia, por este tipo de gente estamos como estamos». «Estos son lo que luchan por el famoso cambio fraude, que fácil es luchar contra la iglesia pero no tienen valor de exigir nada a la dictadura, si quieren exigir derechos háganlo pero no ataquen al que no deben, la dictadura los agredió en el pasado y los humilló ¿Por qué no dicen eso?», señaló.

Entre los pocos acompañantes del activista se encontraba el líder de la web Tremenda Nota, Maykel González Vivero, conocido por adherirse a políticas del Estado totalitario cubano, como el nuevo Código de las familias.

Tras las manifestaciones del 11 de julio de 2021 Vivero refirió en su cuenta de Twitter que él había salido a las calles a pedir más socialismo, en claro contraste con el grito de «¡Libertad!» que atravesó la isla.

El activismo Lgbt cubano, en su mayoría, es estatista, y anla vez que pide «derechos» nuevos al Estado totalitario, aboga en la práctica por restringir los de otros grupos sociales, como este domingo pudo verse en La Piragua.

En 2019 el periodista cubano-americano Leónides Pentón recordó en su cuenta de FB que “Cuba es un Estado laico, no una sociedad laica”, y agregó: “Ahora resulta que, como los indios confundieron al jinete con el caballo, pensando que tanto al jinete como el caballo era un solo animal, también se confunde que el Estado y la sociedad son una misma cosa y por lo tanto, que una fábrica de fideos es una parte constitutiva de lo que es el Estado o que un centro comercial también lo es o, que un centro cultural sea parte indisoluble de lo que es el Estado de una nación.”

“Subidos en esa idea, los activistas homosexuales piden que el Estado prohíba, que censure, la participación de los artistas escénicos en actividades recreativas de instituciones que existen en el país. Esos espacios o centros culturales, aunque no sean de propiedad privada, no se pueden confundir con organismos estatales o gubernamentales, porque una cosa es el gobierno y otra cosa es un espacio social”, posteó.

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