Así fue la emotiva despedida al Dr. Eugenio Suárez en Ecuador (+video)

Colegas de profesión, amigos y familiares protagonizaron una emotiva despedida del Dr. Eugenio Suárez, fallecido en Ecuador a causa del Covid-19.

En los exteriores del Hospital de Machala, donde laboraba el profesional, se organizó una misa por el descanso eterno del galeno cubano, oriundo de la provincia de Holguín.

Un video colgado por Danilo Hidalgo, muestra la emotiva despedida que le hicieron en la casa de salud.

Las personas congregadas allí le cantaron «Te extraño», una composición del mexicano Armando Manzanero que hizo llorar a más de uno de los convidados.

El doctor Suárez era gastroenterólogo y, a juicio de sus colegas de profesión, era un gran profesional, amigo y sobre todo excelente ser humano.

«NO ERAS SOLAMENTE MEDICO SINO UN GRAN AMIGO SIEMPRE CON SUS BROMAS Y SU SONRISA. ASÍ ES COMO TE VANOS A RECORDAR SIEMPRE», escribió Ileana Peña.

En redes sociales se hizo viral una carta titulada «Réquiem por Eugenio», donde alguien resumió la carrera de este especialista cubano, que se había radicado en Ecuador.

Compartimos ese hermoso texto a continuación y el video grabado desde el hospital de Machala, el último adiós al médico cubano:

Réquiem por Eugenio
“La muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida; truécase en polvo el cráneo pensador; pero viven perpetuamente y fructifican los pensamientos que en él se elaboraron»
José Martí
Corría el año 1987 y un grupo de jóvenes comenzamos a estudiar Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de la provincia de Holguín; filial, en aquel momento, del Instituto Superior de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba.
Lo recuerdo como un tipo delgado, de cabello crespo corto y unos espejuelos “fondo de botella”, amable, risueño, que respondía al nombre de Yenio; después supe que su nombre era Eugenio, era graduado de Licenciatura en Enfermería en ejercicio activo que se había ganado el derecho de estudiar medicina.
Coincidimos en varias conferencias a anfiteatro lleno, luego en los pasillos, en actividades de la FEU, en actividades deportivas, en la biblioteca, durante el intercambio de laboratorio, en jornadas científicas, en las BET o simplemente por ahí. Nos saludábamos a veces con un apretón de manos, un gesto, o simplemente con un movimiento de cabeza.

Su familia era de un municipio bastante alejado de la capital provincial, una zona cañera donde existía un central azucarero, quizás, sea precisamente su origen campesino la causa de que fuera tan sociable, también el haber estudiado Enfermería lo hacía más humano que el resto de todos nosotros.
Había pasado trabajo para llegar hasta donde quiso, había estado becado, fue boxeador y por ello recibió un trauma en uno de sus ojos que lo condenó a perder visión y usar espejuelos de por vida, sin embargo, no se amilanó siguió adelante tejiendo sus sueños, fue un guerrero toda su vida.
Compartimos, aunque desde lados diferentes un sinnúmero de acontecimientos que se produjeron en nuestra patria: la caída del muro de Berlín, del campo socialista y, el período especial entre otros. Para esa época ya teníamos hijos por lo que el sacrificio era mayor.
Nos graduamos, hicimos el servicio social, nos especializamos y él continúo estudiando, trabajando, superándose con ese afán de ayudar al necesitado, siempre con una sonrisa, con un trato amable, incluso en las peores circunstancias. Recuerdo que estaba al frente del servicio de ambulancia del SIUM (Servicio Integrado de Urgencias Médicas) y este era excelente; cumplió misión internacionalista, se hizo Gastroenterólogo, vicedirector de un hospital clínico quirúrgico. Por sus resultados fue premiado varias veces como “Vanguardia Nacional”, pese a ello no perdió jamás la ternura.
Un día lo encontré en Machala, venía de Guayaquil a trabajar en el Hospital del IESS como Gastroenterólogo, compartimos vivencias, dominó, cervezas y amistades comunes.
Hicimos jornadas médicas gratuitas, los domingos en el Cantón Chilla, nos recogían a las 7 am a él, al Dr. Secaira (pedíatra ecuatoriano) y a mí como médico general, eran días de mucho bregar, llegábamos pasadas las 6 pm cansados y, el lunes de nuevo para el trabajo.
Visitaba su casa y hablábamos de todo un poco de ir a jugar una partida de dominó a casa del Dr. León (otro compañero de estudios), de hacer un artículo científico con casos clínicos de interés médico para ser publicado, de cuando llegara la familia, de sus hijos, de su esposa Liudmila, de sus papás, de la vida… de planes futuros.

Publiée par Wendy Karina Barzola Muñoz sur Lundi 1 juin 2020

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Kike Perdomo

Periodista cubano radicado en Ecuador. Corresponsal de El Diario manabita y de Cuba Trendings. Radialista apasionado y tuitero a deshora. Autor del podcast sobre Libertad Religiosa en Cuba. Jn 8,32.

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