Un pastor metodista en las protestas del 11J (+fotos+audio)

El castrismo ha dejado una huella en más de 60 años en Cuba: hambre, necesidad económica y violación de Derechos Humanos llevaron a las protestas del 11J en la Isla.

Junto a la pandemia mundial, estos fueron los elementos que propiciaron un estallido social insólito durante el mes de julio de 2021.

 

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El día 11 (11J), tras más de 25 años sin que se registrara en la Isla una protesta tan masivo como el Maleconazo de 1994, una gran protesta se llevó a cabo con el lema Patria y Vida, Libertad.

La Iglesia cubana estuvo allí. El pastor metodista Carlos Macías López, residente en Jovellanos, Matanzas, estuvo entre los manifestantes.

– ¿Cómo vivió los sucesos del 11J? 
-Yo viví los sucesos del 11 de julio en una disyuntiva. Entre la necesidad de expresar mi verdad y hacer uso de mi libertad de pensamiento y derechos que han sido negados por este Estado o gobierno, y por otra parte, con el temor a las consecuencias que eso podría traerme en el ámbito personal me invadía. Sabía muy bien a lo que me arriesgaba, tomarían represalias desde el punto de vista legal, me enfrentaría a una situación desconocida para mí.

Ser pastor de una denominación histórica, que tiene como normas no vincularse a protestas bajo el estigma de que los cristianos no participamos en política, y a la vez querer ejercer como ciudadano cubano mis derechos civiles y libertades, presupone una lucha interna y temores que perduran al vivir en una dictadura que me impide hacer uso de mi libertad.

-Creo que la mayoría de los manifestantes en las protestas del 11J experimentó esos sentimientos. Después vimos cómo la prensa estatal habló de violencia de parte de los manifestantes durante las protestas, sin embargo usted vivió agresiones por parte de simpatizantes del régimen.
-Experimenté la violencia por parte de los simpatizantes del gobierno cubano. En la protesta de Jovellanos, donde estuve, no hubo violencia por parte de los manifestantes. Lo que produjo el detonante para que se desencadenara la violencia fue que los órganos represivos intentaron detenernos a mi hijo mayor y a mí; nos insultaron, blasfemaron y nos llamaron perros, tratando de desestabilizarnos mentalmente buscando contienda, algo que nunca obtuvieron. Cuando nos detienen de manera violenta el pueblo interviene y frustra nuestra detención. Ahí entendimos que debíamos salir del caos que emergía en el lugar y regresamos a casa.

-Ha relatado en sus redes sociales que al regresar a su casa oficiales del Ministerio del Interior le recluyeron en su casa varios días. En otras partes de la isla varios pastores salieron junto al pueblo, algunos también sufrieron ataques, ¿conoce de esos casos?
-Conozco de varios pastores que no corrieron la misma suerte que yo, pues fueron detenidos. Dos de ellos viven en la ciudad de Matanzas: Yéremi Blanco y Yarenis Sierra, de la Misión Bautista Bereana quienes actualmente esperan juicio. Otro caso similar es el del pastor Lorenzo Rosales, de Palma Soriano, aún detenido y sin comunicación con su esposa.

-¿Es el deber de la Iglesia estar junto a quienes buscan justicia?
-Creo que la Iglesia, como institución, no tiene que se ser convocada a una manifestación. Pero, el creyente como individuo tiene el derecho, según la propia constitución castrista en el artículo 56, de participar en una manifestación reclamando justicia.

Mi función como cristiano no obedece a cuestiones políticas o ideológicas, mi postura ante la dictadura política obedece a principios bíblicos teológicos y doctrinales relacionados con la libertad, la justicia y la verdad. La Iglesia debe estar del lado de los pobres, de los oprimidos, de los perseguidos, ser Luz y Sal, defendiendo los valores cristianos desde el amor al prójimo, el respeto y la paz.

-La judicialización masiva de quienes protestaron pacíficamente, contradice la idea de que en Cuba hay libertad de manifestación y expresión. ¿Cree que el mundo vea ahora eso que tanto han tratado de obviar: que en la Isla hay una tiranía socialista
-Teniendo en cuenta que se está judicializando de forma multitudinaria a quienes protestaron pacíficamente demuestra, tanto a nivel interno como externamente, que estamos bajo una dictadura, donde utilizar la intimidación el miedo y la violencia para impedir los sucesos del 11J son herramientas típicas de este régimen político izquierdista. A toda costa quieren mantener el poder.

* Escrito por R. L. Molina, especial para Cuba Trendings

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