Sociedad civil cubana entre la celebración y el elitismo por Mary Karla Ares

La reportera del Instituto Cubano por la Libertad de Expresión (ICLEP) Mary Karla Ares, se reunió con sus padres después de permanecer encarcelada desde el 30 de abril, cuando cubrió la manifestación de Obispo.

La noticia generó reacciones de diverso signo en redes sociales, espacio desde el cual el ICLEP y otras instituciones promovieron una campaña por la liberación de la joven periodista habanera.

Henry Constantín, vicepresidente para Cuba de la Sociedad Interamericana de Prensa, manifestó su alegría de que Ares estuviera en casa, aunque «sigue pendiente de juicio, con prohibición de salir a la calle, y sigue la dictadura rodeándola a ella, y a todos».

El periodista y escritor Yoe Suárez celebró la excarcelación y deseó que Thais Mailén Franco y los cuatro hombres que participaron de la manifestación de Obispo, Esteban Rodríguez, Luis Ángel Cuba Alfonso, Yuisan Cancio Vera e Inti Soto Romero «también puedan abrazar en sus casas a los seres queridos».

Por otra parte, el activista LGBT Maykel González Vivero expresó su tranquilidad con que Ares esté libre y procedió, en la mayor parte de su post, a desacreditar profesionalmente a la joven.

«En el caso puntual de Mary Karla, los medios han construido un discurso sobre la violación de derechos humanos que suscribo. Excepto cuando la presentan como periodista», escribió y calificó a Ares como «periodista aficionada que no ha dado una sola prueba de querer trabajar en serio».

«He leído información irresponsable, falsa o inexacta, firmada por ella. Me interesé en su trabajo después que fue detenida. Que cuente inexactitudes, mentiras o disparates, en tono de tribuna, no justifica que sea encarcelada en ningún caso. No obstante, pienso que si eres un periodista responsable, aunque no te verás libre de riesgos, reduces la posibilidad de ser procesado», comentó sobre la joven que lleva, de acuerdo al ICLEP, apenas tres meses de ejercicio reporteril.

Vivero remató su opinión: «Le deseo a Mary Karla que disfrute de su libertad y también que haga, por fin, periodismo. Si es que está empeñada en hacerlo y cree en la utilidad de este servicio».

La posición de Vivero provocó mayormente críticas, como la de la poeta Katherine Bisquet, quien ripostó: «sólo quiero dejar algo claro sobre eso que dices que ser un periodista responsable reduce la posibilidad de ser procesado. Pasando por encima de tu elitismo, claro, te puedo asegurar que eso es un gran disparate».

Para la cienfueguera, «si cualquier periodista estuviese en el mismo lugar, a la misma hora y con el mismo ímpetu con el que estaba Maria Karla, ese periodista, así fuese ganador de un pulitzer, estaría en la misma situación actual de María Karla, o peor. Aquí nada te salva Maykel, basta cruzar la raya, la rayita que ellos mismos te ponen. Si tú te has salvado en ocasiones por ser un «periodista responsable», es porque esa responsabilidad no te ha permitido cruzar esa raya».

Vivero cuestionó a continuación: «¿es responsabilidad periodística gritar Abajo el comunismo en una cobertura? No creo. Más bien lo contrario».

Desde 1961 la dictadura cubana se declaró socialista y aliada del bloque comunista conformado por la Unión Soviética y otros regímenes totalitarios de Europa del Este, sin embrago Vivero y otros periodistas de su generación como Mónica Baró, Harold Cárdenas, José Jasan Nieves y Elaine Díaz han mostrado adhesión al socialismo.

El artista Julio Llópiz Casal también celebró la liberación de Ares y calificó de «abuso» y «acto miserable» el post de Vivero.

«El punto no es, ni siquiera, tu ética, ni tu coherencia (mucho menos la de los demás), ni tu capacidad de vincular fuentes, ni tu pericia periodística, ni tus estudios (mucho menos los de los demás), ni tu título nobiliario imaginario, ni tu condición de disidente sexual. Pero mucho menos el punto son los «anticastristas»: esa otredad acolchonada (que tienes tan manchada de esperma), en que practicas esa lucha grecorromana de inspector, con pretenciones de UFC, para legitimar tu moral pelotuda, rebotante y adaptable según tus estados de ánimo», dijo el veinteañero.

«Lo peor de todo es que esa opinión tiene la misma raíz de tu obsesión delirante con unas normas éticas que eres incapaz de sostener, de tu clasismo resentido que te hace ver como homófobo a un negro por decirle ma*Rikom a un mandatario», dijo refiriéndose a las críticas de Vivero contra el preso político Denis Solís.

Para Llópiz Casal «es inquietante el número de personas que piensa que trabajas para el Gedós [policía política]. Para mí no tiene importancia y no lo creo realmente. ¿Por qué? Porque no importa si eres policía porque te comportas de manera policial. Eres un policía del like. Eres un policía de la ética. Eres un policía del lenguaje. Eres una persona que necesita todo el tiempo señalar al otro, que necesita definirse a sí misma por negación y cuestionamiento de lo otro. Pero lo peor de todo es que eres una persona que absolutiza la negatividad de sus diferencias con el prójimo (con sus conciudadanos) y que relativiza el carácter dictatorial, cruel y abusivo de un poder que no tiene escrúpulos y para el que todos valemos lo mismo a la hora de mantenerse en su lugar».

Llópiz Casal afirmó que en la postura sobre Ares, Vivero se vende «como el predicador de una justicia, un deber, una norma y un ideal, cuando no eres otra cosa que un malabarista que juega con todo lo antes dicho como si fueran pelotas».

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